Memoria de Duración Líquida

Este texto fue producido para la exposición Memoria de duración líquida de Azul De Monte, en el marco de exhibiciones del programa Radar del Centro Cultural Recoleta, del 10 de agosto al 7 de octubre de 2018. El trabajo fue acompañado por un ejercicio de diagrama conceptual y una charla.

Sobre Memoria de duración líquida

Las obra se presenta como tres líneas de hierro cromadas en el espacio de la sala. Estas piezas representan diferentes movimientos corporales, que tienen en su interior un video que reproduce secuencias robóticas de diferentes partes del cuerpo, como una mano, un pie y una cabeza. 

Memoria de duración líquida de Azul De Monte en el Centro Cultural Recoleta

Abstract

Memoria de duración líquida es un texto ensayo que desarrolla el tema del devenir del cuerpo en los constantes procesos de matematización de su entorno. Basado en la obra de Azul De Monte, el texto propone el ejercicio de percibir la información subyacente que trae la idea de cuerpo, y utiliza la dimensión poética de conceptos como la fuerza de la gravedad para reflexionar sobre el presente del humano y sus subsiguientes pasos.

MEMORIA DE DURACIÓN LÍQUIDA

Si pudiéramos traer al frente de nuestra conciencia toda esa información que calculamos automáticamente, que constituye lo que llamamos percepción, quizás tendríamos la noción de movernos en un medio elástico, determinados por una geometría del tejido espacio-tiempo. Al sentir la aceleración gravitatoria, pensaríamos en la relatividad del peso y llegaríamos a inteligir la concepción del tiempo, en definitiva el que algo sea obvio o constante, no lo hace dejar de existir.

Entonces, conscientes de estas terrestres condiciones, pensar en otras.

Ritmos tan lentos que casi congelen el presente, espacios demasiado tensos, cuerpos capaces de contener más densidad de la que cabe en nuestras mentes, y muchas otras posibilidades que resultan en el vértigo anti-físico que implica chocar con los propios límites conceptuales. 

Bajo el tono de estos cuestionamientos, es posible hacer el ejercicio de limpiar “la apreciación física” del acostumbramiento para poder atender a la relación que existe entre las esculturas y el campo gravitatorio de la tierra. Desde este lugar volver a pensar en la escultura no solo como un cuerpo físico, sino como un lenguaje.

Memoria de duración líquida trata tanto del cuerpo en sí como de sus interacciones: en tres gestos manifiesta un ritmo que todavía no se convirtió en danza, todavía es la idea del movimiento, fórmula del instinto, el momento justo antes de un presente continuamente inaprensible. En este estadío de la forma conviven la fluidez y memoria de su voluntad, con la gravedad que con rigor la informa. 

Toda danza es con la gravedad, un acto de resistir y pesar, de desafiar el propio anclaje. Esta danza en potencial, todavía es la fuerza necesaria para traer un cuerpo, a velocidad constante, desde el infinito hasta algún punto del campo gravitatorio. 

Relatos fragmentados (Memoria…líquida )

Determinar como la disciplina escultura llegó a este estadío puede tratarse de un recorrido por los desarrollos técnicos o por las teorías estéticas, o de las premisas místicas o políticas de una determinada civilización, o de una concatenación de culturas, pero su relato siempre será un recorte. 

Es relevante en este caso, la línea de la escultura como construcción de cuerpo, de volúmen que habita el espacio, que convive con otros cuerpos, con límites tangibles, con problemas físicos. Es fundamental a su vez, el desmembramiento de las partes, la intención del peso que lo afinca al piso, y de su superficie lisa y espejada, que denotan la influencia de la desmaterialización del cuerpo en la construcción escultórica.

Existe una red de factores que sostienen a esta obra en el presente, una geometría conceptual con múltiples aristas, y el objeto del trabajo de Azul De Monte encuentra su lugar en sus ángulos; en los extremos en los que la forma empieza a perder sus rasgos característicos para quedar a la deriva de un porvenir. Entre la promiscuidad de las disciplinas y la disección de las partes, donde una mano o un cuello son valores independientes porque estos filos o aristas que conectan en red a las partes, a su vez las seccionan, y ya no se puede garantizar la existencia de un todo, ni la unidad del cuerpo.

La realidad parece presentarse en módulos, o así es como podemos concebirla bajo las características específicas de producción en las que estamos inmersos, que gobiernan nuestra lógica. La memoria, la historia, los relatos, se conforman por estos recortes que coinciden y divergen, pero que en el proceso de sus funciones, se sintetizan y aplanan.

Así, un volumen de preguntas logra ubicarse justo en el filo, en los bordes del lenguaje, entre lo propio y lo ajeno, para poder pensar desde el aspecto exótico del tiempo (el futuro), del espacio (el más allá),  del cuerpo (híbrido y fragmentado), en lo que es corriente, con la intuición de que algo está por quebrarse y ya no hay vuelta atrás. 

La geometría conceptual se curva ante un volumen de información y eso tensiona al espacio, haciendo que el presente sea más pesado y denso.

Vals a 9.804 m/s2Cuánta más información, más incertidumbre

Existe una cuestión que atraviesa de forma tangencial a esta obra, y trata sobre el devenir del cuerpo, la interfaz que media nuestra experiencia. Cuál es el orden de importancia de un cuerpo que habita un mundo en proceso de matematización, cuáles son las transformaciones que está sufriendo y hasta dónde pueden llegar.  

Frente a un escenario donde proliferan los estímulos, los sentidos perciben una cantidad de información cada vez más alta, es en parte por esta razón que muchos autores aluden a una relación directa entre el desarrollo de la informática y la afección de nuestro sistema nervioso.  A través del cuerpo y el intelecto absorbemos importantes cantidades de información provenientes de un entorno que aumenta velozmente su nivel de complejidad. La relación que existe entre nuestra capacidad de procesar información y la velocidad del flujo de información que ingresamos, es determinante para la interpretación y aprehensión del mundo, lo que va a hacer que éste nos resulte inteligible o caótico, con las implicancias que esto puede tener en nuestra conciencia.

Evidentemente existen volúmenes de información, que son imposibles de ser interpretados por un humano, y requieren de un sistema de algoritmos para ser procesados, pero ¿es el volumen, la cantidad, capaz de llevarnos al colapso?

Por otro lado, el humano a través del cuerpo, es capaz de percibir calidad de información en diversos lenguajes y formatos, es capaz de desarrollar una sensibilidad específica a determinados estímulos, de responder a los mismos a través de alguna expresión.

Si la esencia del humano radica en estas capacidades, en su potencia, el marco de su posible desarrollo se vuelve sustancial, ¿cuáles serían los efectos de generar un entorno tan complejo, que sea imposible de ser procesado por nuestros sentidos? ¿Qué es lo que resultará de esta ecuación entre ritmo, cuerpo y entorno?

El loop (Cómo programar a un humano)

Con el afán de controlar racionalmente el entorno, la fuerza y trabajo del entendimiento tiende a fragmentar el discurso para poder de alguna manera abordar su contenido. Esta acción pone más énfasis en la estructura (el fragmento) que en el contenido a abordar, el cual debe adaptarse a la estructura. 

Después de atravesar por completo un cambio en nuestros programas lingüísticos del orden de lo semántico al puramente sintáctico, estaremos listos para ser perfectamente programados, incluso más de lo que estamos ahora.

Bajo estas circunstancias solo queda preguntarse, en qué consistirán estos programas y si acaso fuese posible seguir considerándonos humanos, cuál será la célula de humanidad que permanecerá en nuestras memorias.

La Faz de la Tierra

La faz de la tierra fue una exposición de obras de Eduardo Pla exhibida entre mayo y diciembre del 2018, en Espacio Pla.
Este ejercicio curatorial funcionó como un segundo módulo de Historia de un malentendido (2017) y en ambos exploré el abordaje social-político sobre un cuerpo de obras formalistas, indagando en las pistas que el contexto dejó en un conjunto de obras de distintos periodos.

El eje en La faz de la tierra consistió en la imagen como interfaz del mundo, y la emergencia de un imaginario “virtual” derivado de la producción masiva de imágenes y entornos digitales.
La pieza central de la muestra fue un reboot de la video-instalación Videomundo Virtual, una obra realizada en el año 1995 para el 50 aniversario de las Naciones Unidas, y se completó con una selección piezas visuales, que retratan el momento en que el Pla abandonó la construcción de narrativa para reemplazarla con la construcción de un espacio e imaginario del orden de lo virtual.

La instalación fue rediseñada por T793 y presentada con videos seleccionados a partir de una convocatoria internacional, que invitó a curadores y artistas a reflexionar sobre el concepto de Globalización y la distancia entre dos momentos de la historia: 1995 y 2018.

Cada mes se presentaron 6 videos, y una totalidad de 36 videos durante el periodo de exhibición.

Participaron de esta exposición: Aldones Nino (BRA), Allan Laurent (MEX), Alyona Larionova (RUS), Andrea González (CHL), Ankita Anand (IND), Augusto Zaquetti (ARG), Bárbara Marcel y Alice Dalgalarrondo (BRA), Beatriz Millón (ESP), Darío Exequiel (ARG), Dayana Santiago (VEN), Di Hu (CHN), Elena Efeoglou (GRC), Facundo Sáenz (ARG), Frank Lahera Ocallaghan (CUB), Gian Cruz y Claire Villacorta (PHL), Isaac Ruiz Gastélum _ Metaxinema (MEX), Laura Leppert (DEU)
Liam O’Connor (USA), Liat Berdugo y Emily Martínez (USA), Lou Lou Sainsbury (UK, RO), Magdalena Cernadas (ARG), Manuel Onetti (ESP), Margaux Dauby (BEL), Mariana Dianela Torres (MEX), Matías Franco Álvarez Diez (ARG), Monkey Dragon & Yotam Rozin (ISR), Natalia Behaine (COL), Nicolás Monti (ARG), Omar Alonso García Martínez (COL), Pete Burkeet (USA)
Qigemu (CHN-CHE / TWN-USA), Sarawut Chutiwongpeti (THA), Sebastián Tedesco (ARG), Silvia Amancei & Bogdan Armanu (RO), Simone Smith (ESC), Yuki Hayashi (JPN).

Texto de exposición

(…) Sin profundizar en la exploración estética y formal que desarrolló en el resto de su carrera y del significado espiritual de la esfera en sí (que ya han sido motivo de otras retrospectivas), el enfoque de La faz de la Tierra apunta a la convergencia del concepto de virtualidad y la figura de la esfera, que resulta en un imago inminente para ese entonces: el de una cosmovisión mediada por la imagen técnica. (… seguir leyendo)

Texto de convocatoria

(…) La posibilidad de reproducir esta obra en un marco de reflexión artístico, propone una conexión entre dos momentos de la historia entorno al concepto de Globalización: el primero 1995, un momento en el que se imponía un discurso optimista de un futuro próximo a darse, que conectaría desde la solidaridad, la fraternidad y la prosperidad a los habitantes de todo el planeta. Vale destacar que en este momento surgía la Unión Europea, se consolidaba el tratado de libre comercio NAFTA (EEUU, Canadá y México) y a su vez surgía la insurrección Zapatista y las huelgas en Francia que dieron origen al movimiento altermundista.

El segundo 2018: más de veinte años después podemos decir que el concepto avanzó y tomó una forma y dimensión mucho más explícita . Después de eventos como la crisis mundial del 2008 o la primavera árabe, la ilusión devino en hechos que nos permiten tener una postura y perspectiva sobre el asunto. (… seguir leyendo)


Obras presentadas

Videomundo virtual (1995) _ Reboot (Taller 793, 2018)

Videomundo Virtual fue una obra de Eduardo Pla realizada para el cincuenta aniversario de las Naciones Unidas, en el año 1995. Consistió en una estructura en forma de esfera que contenía 6 televisores reproduciendo escenas de distintas partes del mundo, sobre trabajos realizados por la organización.

La estructura fue realizada nuevamente, y mediante una convocatoria internacional, los videos fueron remplazados por piezas actuales con el fin de generar una reflexión entorno al concepto de Globalización, y sus diversas concepciones en 1995 y en 2018.

La convocatoria se organizó en cuatro tópicos: Capitalismo Mundial Integrado, El problema de la imagen, Amantes precarios y Seducción vs Producción, a partir de los cuales se invita a artistas de todo el mundo a participar.

Alchimia (1989)

Este trabajo representa un momento cúlmine entre dos grandes obsesiones del artista, la esfera y la posibilidad de diseñar virtualmente, que definió también muchas reflexiones en trabajos posteriores y sobre todo su búsqueda estética. Alchimia fue una colección de muebles realizados en un estudio italiano. Las imágenes fueron tomadas de renders realizados para el catálogo de la colección. 

Buenos Aires Hoy Ya, fue una especie de noticiero de la escena under de Buenos Aires, realizado en colaboración con Marta Minujín en 1971. Su edición original fue incendiada después de ser exhibida en la Escuela Panamericana de Arte, por lo que los registros exhibidos son fragmentos del material recopilado para dicha obra.


LOS SUEÑOS DE ALICIA (1972) / Filmado en 8 mm. y digitalizado / 29:13

Los sueños de Alicia funcionó como un primer boceto de lo que luego fue su largometraje Alicia en el País de las Maravillas,  donde se presentan los personajes, pero también aparecen las personas del equipo encargadas de las distintas áreas de realización. Esta obra fue presentada en el CAYC en 1972, dos años antes de estrenar el largometraje.


Estas dos piezas representan la época de experimentación audiovisual de Eduardo Pla, ligada a la narrativa y en diálogo con su contexto social e histórico.


IMÁGENES GENERADAS DIGITALMENTE

Las imágenes dispuestas, representan un popurrí de épocas, técnicas, herramientas empleadas, en los que Pla desarrolló su concepto de virtualidad, habitando ese nuevo espacio con símbolos e imágenes que componen un imaginario a partir del cual es posible mediar la experiencia.


LUMÍNICAS INTERACTIVAS (2009)
Estas esculturas lumínicas de Eduardo Pla, fueron intervenidas durante su retrospectiva Historia de un Malentendido, por Diego Alberti. La intervención consistió en darle un comportamiento característico a cada escultura, a través de los parámetros ritmo, color o movimiento en la luz.



VIDEOS ORIGINALES DE VIDEOMUNDO VIRTUAL (1995)

Videomundo Virtual fue una instalación creada por Eduardo Pla en el marco del 50 aniversario de las Naciones Unidas. La serie de videos que se empleó originalmente para la ocasión estuvo disponible durante la muestra.

Videomundo virtual / versión original exhibida en 1995 en el centro Cultural Recoleta

Videos seleccionados

render nueva estructura por Taller 793

La invención de la libertad

Este texto fue producido especialmente para funcionar como texto de sala de la exposición La invención de la libertad de Maximiliano Bellmann, Cristian Martínez y Cristian Espinoza, presentada durante diciembre de 2015, enero y febrero de 2016 en el espacio contemporáneo de Fundación PROA.

Ver ejercicio curatorial

La invención de la libertad

Los muros establecen un límite en el territorio, los ojos y oídos solo perciben un rango acotado del espectro electromagnético; todo eso que queda después de los muros junto con lo que no percibimos, forma en niveles y planos nuestro contexto. Durante un recorrido que busca en el interior del edificio, lo exterior como actitud sensible, tres obras ofrecen nuevas lecturas del entorno, una relación dialógica entre exterior e interior, entre percepción directa y los fenómenos más allá de nuestros sentidos.

En Ruido de fondo de Cristian Espinoza, una nube de antenas suspendidas en un sistema de tensegridad recibe señales sonoras del exterior inmediato y mediado por un mezclador, retransmite señales en distintas frecuencias desde el UHF al VHF. Las ondas que llenan todo el contexto, son radiaciones invisibles que componen una capa de este territorio, y dan cuenta de la naturaleza de enjambre de acumulación industrial, mecánica, eléctrica y de ondas.

Orquestación de frecuencias de Maximiliano Bellmann repite el ciclo del día en reflejo al paisaje pero cada vez proponiendo una transformación en la escala cromática que se traduce también en el sonido ambiente, modificado en una frecuencia “análoga” al color. Esta orquestación entre color y sonido, transita el espectro visible y propone de esa forma, versiones imaginarias del entorno. Al tergiversar surge esta composición audiovisual que conecta a la luz y el sonido mediante la duración,  el tiempo.

Instrumentos de Cristian Ariel Martínez ofrece una lectura a una realidad que se instala como única posibilidad. Nuestra visualización del mundo es una noción sujeta a las características del aparato de percepción visual; dentro de las frecuencias que podemos captar, estos visores funcionan como herramientas para desglosar, descomponer, deformar, reordenar el espectro en busca de alternativas regulables por el sujeto observador.

Todo límite sugiere posibilidades, que parten de una libertad que solo existe desde que el individuo la invente o genere para desarticular lo preestablecido, y resistir de este modo a la normalización. Cada obra funciona como un dispositivo para actualizar la percepción, el vínculo con la obra y el vínculo con el entorno.

La Invención de la Libertad

Maximiliano Bellman, Cristian Espinoza y Cristian Martínez
Curaduría: Merlina Rañi
Cordinador de Espacio Contemporáneo: Santiago Bengolea
Auspició: Tenaris – Organización Techint
Inauguración sábado 12 de diciembre de 2015
Fundación PROA, Buenos Aires – Argentina

Esta muestra que se presentó del 12 de diciembre de 2015 al 28 de febrero de 2016, surgió a partir de una iniciativa del espacio contemporáneo de Fundación PROA, coordinado por Santiago Bengolea. La propuesta fue seleccionada dentro de una convocatoria nacional a jóvenes curadores.

Bajo los lineamientos de la convocatoria (generar una propuesta site specific que se desarrolle en cualquier parte del edificio exceptuando las salas de exhibición) presentamos junto a Cristian Espinoza, Maximiliano Bellmann y Cristian Martínez, La invención de la Libertad.

Se desarrollaron tres obras especialmente para la propuesta que componía un recorrido hacia el interior del edificio, presentando constantemente lo exterior inmediato como actitud sensible, hasta alcanzar como remate del interior, la máxima exterioridad.

Las tres obras que conformaron el recorrido tenían como rasgo característico la particularidad de ofrecer nuevos puntos de percepción sobre el exterior, herramientas para observar y obtener información del contexto amplificada, es decir, más allá de lo que podríamos obtener de nuestros sentidos directos.

Texto de exposición

Los muros establecen un límite en el territorio, los ojos y oídos solo perciben un rango acotado del espectro electromagnético; todo eso que queda después de los muros junto con lo que no percibimos, forma en niveles y planos nuestro contexto. Durante un recorrido que busca en el interior del edificio, lo exterior como actitud sensible, tres obras ofrecen nuevas lecturas del entorno, una relación dialógica entre exterior e interior, entre percepción directa y los fenómenos más allá de nuestros sentidos. (… seguir leyendo)

La experiencia de La invención de la libertad a nivel ejercicio curatorial fue muy particular y a la vez muy edificante. Por un lado, esta convocatoria se realizó por única vez y no tenía precedentes, sin embargo el espacio contemporáneo de PROA funcionó por muchos años, y tenía una linea editorial clara.

Pensar un proyecto Site Specific para un ambiente con tránsito y vida, que no estaba inicialmente previsto para la exhibición de obras y que a su vez, se instalaba en un museo de arte contemporáneo implicaba un desafío. Porque no se trataba solo de ocupar sus paredes y espacios disponibles, sino de convivir y dialogar con sus discursos y con su arquitectura.

El primer ejercicio consistió en hacer una serie de visitas al espacio, transitarlo y dejarnos atravesar por lo que el ambiente nos sugería. Sin duda el edificio se veía como una irrupción impoluta en un ambiente industrial y portuario, pero este no era el único vínculo que existía entre ese espacio de circulación de arte contemporáneo y su contexto, un barrio histórico donde converge lo cultural y lo industrial.

Después de recorrer varias veces los espacios posibles, encontramos una lógica en su recorrido en la que se destacaba la intención de establecer un vínculo constante con el exterior, una relación dialógica entre máximo interior y máximo exterior, en el que lo exterior se presentaba continuamente como actitud sensible, mientras que su interior como el receptor de esta potencia, un sistema donde disponer sus símbolos para proyectar su potencial.

Con estas percepciones en mente y la experiencia de cada uno en sus disciplinas, los artistas desarrollaron tres obras que a su vez eran dispositivos de observación del entorno. Con la premisa de expandir la experiencia que ya estaba resuelta en la arquitectura del espacio, inventando formas de acceder a ese máximo exterior en otras lógicas, de percibir y percibirnos en el espacio de una forma que desarticule lo preestablecido; con otros ojos, otros oídos, otros aparatos perceptivos que den relieve al orden industrial y mutante de la zona.

La propuesta consistió en disponer estas tres obras en el recorrido detectado, comenzando por Ruido de fondo de Cristian Espinoza, dispuesta en el foyer, espacio de circulación entre el auditorio, la librería y las escaleras.

Ruido de fondo de Cristian Espinoza

«Una nube de antenas, un abigarramiento de paramentos suspendidos por un sistema de tensegridad. Cada paramento recibe una señal sonora de este exterior inmediato y mediado por un mezclador, retransmite señales en distintas frecuencias desde el UHF al VHF; las frecuencias de un radiotaxi, de barcos o de radioaficionados, quizás de las radios FM, pueden ser captadas por las antenas de la obra, pero sobre todo las distintas calidades de ruidos: ruidos blancos, rosas, violetas, marrones y grises. Estos ruidos son esculpidos por la mezcladora de señales y volumen, también por la interferencia de los cuerpos en tránsito con su natural estática, y por los aparatos de radiofrecuencia con los que porten. Las ondas que llenan todo el contexto al que se abalcona PROA, son radiaciones invisibles que componen una capa de este territorio, y dan cuenta de la naturaleza de enjambre de acumulación industrial, mecánica, eléctrica y de ondas, que se manifiestan para nosotros.» Cita de Cristian Espinoza

Subiendo las escaleras nos encontrábamos con la segunda obra, Orquestación de frecuencias de Maximiliano Bellmann, dispuesta en una de las paredes de concreto donde anida el ascensor, un espacio tranquilo con posibilidad de contemplación, de espaldas al objetivo final del recorrido: la terraza.

Orquestación de frecuencias de Maximiliano Bellmann

El ciclo del día se repetía en reflejo a la vista de la ventana, pero cada vez proponiendo una transformación en la escala cromática que se traducía también en el sonido ambiente, modificado en una frecuencia “análoga” al color. La orquestación entre color y sonido transitaba distintas frecuencias de onda basadas en el espectro visible y proponía, de esa forma, versiones imaginarias del entorno. Al tergiversar lo establecido surgió esta composición audiovisual que funcionó como conexión entre los puntos sensibles de Ruido de fondo e Instrumentos, uniendo la luz y el sonido mediante la duración y el tiempo.

Por último nos encontrábamos con Instrumentos de Cristian Ariel Martínez, un tríptico de visores dispuestos en la terraza. El remate del recorrido, su máxima exterioridad.

Estos Instrumentos de Cristian Martínez ofrecían una lectura a la realidad que se instala como única posibilidad. La obra partía de que nuestra visualización del mundo es una noción sujeta a las características de nuestro aparato de percepción visual, capaz de captar una parte muy reducida del espectro electromagnético. Dentro las frecuencias que podemos captar, estos visores que contenían lupas y polarizadores ajustables, funcionaban como una herramienta para desglosar, descomponer, deformar, reordenar el espectro en busca de nuevos ángulos. Capas, Cónico y Tele estaban inspirados en los instrumentos de observación astronómica anteriores al telescopio, y ofrecían distintas posibilidades de encuadre y foco para redescubrir el lugar o enfocarse en el lenguaje estético propuesto.

La invención de la Libertad fue presentada a la convocatoria nacional, luego preseleccionada en un conjunto de 30 propuestas. Se presentó y defendió ante un jurado de teóricos, fue seleccionada en un conjunto de 4 propuestas y luego con unos ajustes se produjo para fin de ese mismo año. Dentro del ejercicio curatorial esta fue una experiencia muy enriquecedora, donde pudimos escuchar otras soluciones a la misma propuesta, y también ser escuchados, revisados y cuestionados por la forma propia de resolverla.

A partir de este momento entré en una tercera fase del ejercicio que se centró en la relación con la institución. Producir una muestra de arte en un marco de institucionalidad es un trabajo que implica la concatenación de muchas áreas, lo que tiene grandes beneficios y también mucha burocracia. Esta particularidad se tornó, para mí experiencia, una figura dentro del ejercicio curatorial, que tuvo buenas y malas repercusiones en el resultado final, pero que me ayudó a dimensionar y a aprender a desarrollar un trabajo a gran escala.

La aplicación de la muestra resultó como era deseado en un recorrido, y un recorrido que además era inevitable: difícilmente uno visitaría ese edificio sin pasar por esos lugares. Además existió una señalización intencionada. Sin embargo las obras nunca podían apreciarse como conjunto en el espacio sino en el desplazamiento y por ende en el tiempo.