Dos computadoras jugando Pong

Este texto propone una reflexión con base en la instalación Dos computadoras jugando Pong de Diego Alberti, exhibida en la muestra Artificially Intelligent en el Victoria & Albert Museum a partir de una colaboración entre el festival +CODE y el museo británico, en el marco de Digital Design Weekend 2018 en Londres. El texto forma parte de la publicación impresa de dicha muestra.

Sobre Dos computadoras jugando Pong de Diego Alberti

La instalación consiste en un sistema compuesto por dos computadoras de capacidades idénticas, dispuestas para competir una contra otra mediante un sistema de servos que accionan sus respectivos joysticks.

Dos computadoras juegan Pong. Su poder de cómputo supera por mucho los requerimientos de este antiguo videojuego (el primero en conquistar el éxito comercial). A la primera pelota el juego ya está definido, porque en su dimensión abstracta eso no significa más que una ecuación lineal: el ángulo con el que la pelota rebotará, es igual al ángulo con el que ésta impactó. Todo lo demás es una simulación, una proyección en el tiempo y el espacio. Después de evaluar las posibilidades, la respuesta siempre es una y lo que potencialmente es infinito, está restringido por la cantidad de memoria disponible.

La escala que este gesto propone puede ser apreciada como un gran absurdo, es inevitable pensar por un momento en lo estúpido de esta situación, sin embargo es en sí misma la posibilidad de competir, uno contra otro. Y en esta otredad, en este caso representada por las máquinas, se abre el dilema de un juego donde nadie gana, ni tampoco hay nada que ganar.

Por un lado Dos computadoras jugando Pong  nos propone pensar en la forma de ser de una computadora. Más allá de términos como autonomía, aprendizaje, inteligencia o conciencia (que indican complejidad), esta instalación performativa dispone un sistema lo más simple posible como base para la formulación de preguntas. Se trata, en una primera instancia, de dar lugar a lo que una computadora puede hacer cuándo solo se requiere un mínimo de su potencial, con la intención de encontrar en esto rasgos de comportamiento y poéticas características.

Por otro lado, representa el momento en el que empieza a ser posible prescindir de la interfaz con todos los cambios que esto implica en la producción de sentido y su interpretación. Para pensar claramente en esto, es necesario volver atrás…

En la película WarGames (John Badham, 1983), una computadora que controla el sistema militar de Estados Unidos se rebela atentando indirectamente contra su propio creador, dejando en evidencia que en una guerra nadie gana. El protagonista debe lograr que la computadora aprenda a perder, finalmente descubre que esto solo es posible haciéndola competir consigo misma.

La película tiene la particularidad de retratar el momento en el que se conecta y entrelaza la aplicación de la cibernética en su fin original – la industria bélica, la estrategia militar – y su posterior despliegue en la industria comercial y hogareña, pero además pone énfasis en un quiebre importante: el momento en que se le da el poder y control sobre decisiones drásticas a una computadora, lo que en la trama implica desatar la tercera guerra mundial.

En este particular momento en que se populariza la cibernética, comienza a darse una retroalimentación entre la lógica humana y la informática, a través de la cual es posible reflejar muchos cuestionamientos sobre la forma en la que aprehendemos el mundo y construimos una conciencia. Incluso en un diálogo entre dos personajes, el programador interpela al general de operaciones militares para pedirle que piense como un humano, y no como una máquina.

Probablemente el rasgo humano al que apela el personaje del programador, es el beneficio de la duda. La posibilidad de que la conciencia del general esté enmascarada por esta lógica (de la computadora) en la que sin darse cuenta, acabó sumergiéndose.

Así como sucede en WarGames, en este juego no hay lugar para los humanos. En todo caso son las técnicas informáticas las que compiten y se retroalimentan, generan bucles, un buen o un mal juego, o hasta incluso algo inesperado.  El juego se da en la potencia virtual de sus veloces y certeros cálculos; sus probadas y seriadas aptitudes están ahora al servicio del ocio más paradójico.

El juego es un bucle técnico sin tiempo ni espacio, su único sentido es la competencia per se, no existe la duda, solo la ejecución de un cálculo resuelto a priori. Para estas computadoras no hay diferencia entre ocio y trabajo, así como no la hay entre material y virtual o entre juego y realidad. Y esto propone al menos, un nuevo orden para el sentido, en el que es posible anidar nuevas concepciones para lo binario, la conciencia, la estética y el arte.

La relación entre dos computadoras y la idea de quedar fuera de ese juego provoca preguntas sobre el devenir humano: ¿hasta qué punto obramos con libertad? ¿cuáles son los puntos de contacto y divergencia entre nuestra programación lingüística y la de una máquina?. Pero al trasponer estos problemas a sistemas complejos, y relaciones más sofisticadas entre la lógica informática y la humana,  se vuelve más pertinente preguntarse sobre los enmascaramientos a los que la conciencia humana está siendo sometida y cómo modifican nuestra capacidad de interpretación.

En definitiva, a pesar de las filiaciones y fobias, la relación humano – IT  devino en algún tipo de simbiosis y, al igual que las dos computadoras que juegan Pong, somos inconscientes de este flujo de información o juego que existe entre lo que aún llamamos nosotros y las máquinas.

La Faz de la Tierra

La faz de la tierra fue una exposición de obras de Eduardo Pla exhibida entre mayo y diciembre del 2018, en Espacio Pla.
Este ejercicio curatorial funcionó como un segundo módulo de Historia de un malentendido (2017) y en ambos exploré el abordaje social-político sobre un cuerpo de obras formalistas, indagando en las pistas que el contexto dejó en un conjunto de obras de distintos periodos.

El eje en La faz de la tierra consistió en la imagen como interfaz del mundo, y la emergencia de un imaginario “virtual” derivado de la producción masiva de imágenes y entornos digitales.
La pieza central de la muestra fue un reboot de la video-instalación Videomundo Virtual, una obra realizada en el año 1995 para el 50 aniversario de las Naciones Unidas, y se completó con una selección piezas visuales, que retratan el momento en que el Pla abandonó la construcción de narrativa para reemplazarla con la construcción de un espacio e imaginario del orden de lo virtual.

La instalación fue rediseñada por T793 y presentada con videos seleccionados a partir de una convocatoria internacional, que invitó a curadores y artistas a reflexionar sobre el concepto de Globalización y la distancia entre dos momentos de la historia: 1995 y 2018.

Cada mes se presentaron 6 videos, y una totalidad de 36 videos durante el periodo de exhibición.

Participaron de esta exposición: Aldones Nino (BRA), Allan Laurent (MEX), Alyona Larionova (RUS), Andrea González (CHL), Ankita Anand (IND), Augusto Zaquetti (ARG), Bárbara Marcel y Alice Dalgalarrondo (BRA), Beatriz Millón (ESP), Darío Exequiel (ARG), Dayana Santiago (VEN), Di Hu (CHN), Elena Efeoglou (GRC), Facundo Sáenz (ARG), Frank Lahera Ocallaghan (CUB), Gian Cruz y Claire Villacorta (PHL), Isaac Ruiz Gastélum _ Metaxinema (MEX), Laura Leppert (DEU)
Liam O’Connor (USA), Liat Berdugo y Emily Martínez (USA), Lou Lou Sainsbury (UK, RO), Magdalena Cernadas (ARG), Manuel Onetti (ESP), Margaux Dauby (BEL), Mariana Dianela Torres (MEX), Matías Franco Álvarez Diez (ARG), Monkey Dragon & Yotam Rozin (ISR), Natalia Behaine (COL), Nicolás Monti (ARG), Omar Alonso García Martínez (COL), Pete Burkeet (USA)
Qigemu (CHN-CHE / TWN-USA), Sarawut Chutiwongpeti (THA), Sebastián Tedesco (ARG), Silvia Amancei & Bogdan Armanu (RO), Simone Smith (ESC), Yuki Hayashi (JPN).

Texto de exposición

(…) Sin profundizar en la exploración estética y formal que desarrolló en el resto de su carrera y del significado espiritual de la esfera en sí (que ya han sido motivo de otras retrospectivas), el enfoque de La faz de la Tierra apunta a la convergencia del concepto de virtualidad y la figura de la esfera, que resulta en un imago inminente para ese entonces: el de una cosmovisión mediada por la imagen técnica. (… seguir leyendo)

Texto de convocatoria

(…) La posibilidad de reproducir esta obra en un marco de reflexión artístico, propone una conexión entre dos momentos de la historia entorno al concepto de Globalización: el primero 1995, un momento en el que se imponía un discurso optimista de un futuro próximo a darse, que conectaría desde la solidaridad, la fraternidad y la prosperidad a los habitantes de todo el planeta. Vale destacar que en este momento surgía la Unión Europea, se consolidaba el tratado de libre comercio NAFTA (EEUU, Canadá y México) y a su vez surgía la insurrección Zapatista y las huelgas en Francia que dieron origen al movimiento altermundista.

El segundo 2018: más de veinte años después podemos decir que el concepto avanzó y tomó una forma y dimensión mucho más explícita . Después de eventos como la crisis mundial del 2008 o la primavera árabe, la ilusión devino en hechos que nos permiten tener una postura y perspectiva sobre el asunto. (… seguir leyendo)


Obras presentadas

Videomundo virtual (1995) _ Reboot (Taller 793, 2018)

Videomundo Virtual fue una obra de Eduardo Pla realizada para el cincuenta aniversario de las Naciones Unidas, en el año 1995. Consistió en una estructura en forma de esfera que contenía 6 televisores reproduciendo escenas de distintas partes del mundo, sobre trabajos realizados por la organización.

La estructura fue realizada nuevamente, y mediante una convocatoria internacional, los videos fueron remplazados por piezas actuales con el fin de generar una reflexión entorno al concepto de Globalización, y sus diversas concepciones en 1995 y en 2018.

La convocatoria se organizó en cuatro tópicos: Capitalismo Mundial Integrado, El problema de la imagen, Amantes precarios y Seducción vs Producción, a partir de los cuales se invita a artistas de todo el mundo a participar.

Alchimia (1989)

Este trabajo representa un momento cúlmine entre dos grandes obsesiones del artista, la esfera y la posibilidad de diseñar virtualmente, que definió también muchas reflexiones en trabajos posteriores y sobre todo su búsqueda estética. Alchimia fue una colección de muebles realizados en un estudio italiano. Las imágenes fueron tomadas de renders realizados para el catálogo de la colección. 

Buenos Aires Hoy Ya, fue una especie de noticiero de la escena under de Buenos Aires, realizado en colaboración con Marta Minujín en 1971. Su edición original fue incendiada después de ser exhibida en la Escuela Panamericana de Arte, por lo que los registros exhibidos son fragmentos del material recopilado para dicha obra.


LOS SUEÑOS DE ALICIA (1972) / Filmado en 8 mm. y digitalizado / 29:13

Los sueños de Alicia funcionó como un primer boceto de lo que luego fue su largometraje Alicia en el País de las Maravillas,  donde se presentan los personajes, pero también aparecen las personas del equipo encargadas de las distintas áreas de realización. Esta obra fue presentada en el CAYC en 1972, dos años antes de estrenar el largometraje.


Estas dos piezas representan la época de experimentación audiovisual de Eduardo Pla, ligada a la narrativa y en diálogo con su contexto social e histórico.


IMÁGENES GENERADAS DIGITALMENTE

Las imágenes dispuestas, representan un popurrí de épocas, técnicas, herramientas empleadas, en los que Pla desarrolló su concepto de virtualidad, habitando ese nuevo espacio con símbolos e imágenes que componen un imaginario a partir del cual es posible mediar la experiencia.


LUMÍNICAS INTERACTIVAS (2009)
Estas esculturas lumínicas de Eduardo Pla, fueron intervenidas durante su retrospectiva Historia de un Malentendido, por Diego Alberti. La intervención consistió en darle un comportamiento característico a cada escultura, a través de los parámetros ritmo, color o movimiento en la luz.



VIDEOS ORIGINALES DE VIDEOMUNDO VIRTUAL (1995)

Videomundo Virtual fue una instalación creada por Eduardo Pla en el marco del 50 aniversario de las Naciones Unidas. La serie de videos que se empleó originalmente para la ocasión estuvo disponible durante la muestra.

Videomundo virtual / versión original exhibida en 1995 en el centro Cultural Recoleta

Videos seleccionados

render nueva estructura por Taller 793

Ahonda el vacío

Esta fue una muestra de Iván Enquín centrada en una instalación que aludía al símbolo de la Kaaba. Fue exhibida del 23 de Marzo al 6 de Mayo de 2017 en Quimera Galería.

La curaduría de este proyecto consistió sobre todo en acompañar el proceso de la instalación en su calidad de sistema de relaciones, entender las operaciones simbólicas que se estaban ejecutando, y que a su vez representaron la culminación de un trabajo que Iván venía desarrollando con su producción de calados.

Si bien su anterior producción abordó el problema de la manipulación de la figura femenina, lo hizo mediante la contraposición de íconos culturales políticamente contrarios.

Esta misma operación se repetía en Ahonda el vacío, pero esta vez con la particularidad de tocar el ícono máximo de una cultura, el máximo exponente de lo sagrado, que marca profundamente tanto un espacio geográfico como una temporalidad, pero que sobre todo remite al minimalismo y a lo concreto, en su aspecto estético.

La instalación no solo desplazó este centro canónico sino que lo hizo con materiales descartables y efímeros. Consistió en un cubo, realizado con stretch film negro, suspendido en el espacio por cadenas, con la intención de remitir al fetiche y a prácticas parafílicas como el sadomasoquismo.

Este monumento “trasvestido” y dislocado, presentaba una impronta defensiva a la mirada que intentaba abordarlo, sin embargo era posible acceder físicamente a su interior y transitarlo era una experiencia lúdica, que daba lugar al ocio o a la aventura.

La muestra fue acompañada por una serie de actividades: una charla en la que expliqué el recorrido de este trabajo y el sistema de relaciones abordado, una performance dirigida por Augusto Zaquetti y un concierto en el interior de la instalación por Ariel Flores.

Una vez que la muestra cerró, la instalación se destruyó en menos de media hora.

Texto de exposición

” (..) Con Kaaba se activa un sistema de relaciones que se sustenta en la transposición de un símbolo:  la Kaaba es el centro canónico del mundo islámico, un templo de granito negro al cual dirigen su intención. Traer su imagen, trasponerla, trasvestirla, son algunas de las operaciones que se ponen en escena, así como aludir a la conexión trascendental que distintas culturas establecen a través de lo matérico y objetual  – dígase fetiche, amuleto, templo – . (… seguir leyendo)”

KAABA

SOBRE EL SÍMBOLO Y LA INSTALACIÓN

Kaaba de Iván Enquin
Al-ka’ba, ‘el dado’ o ‘el cubo’ Donde lo divino toca lo terrenal

“¿Por qué hablar acerca de todo
lo conocido y lo desconocido?
mira también cómo lo desconocido se convierte en lo desconocido”

Rumi

Un punto de tensión para dirigir el deseo. El éxtasis atraviesa día a día la dimensión y coordenadas de un cubo negro, objeto de fetiche masivo. Kaaba de Iván Enquin refiere al placer, a la fuerza del deseo, a la pulsión de la energía vital y creativa; los rituales que atraviesan directa e indirectamente a la sexualidad.

Enquin posiciona otro cubo negro en el mapa, éste trabaja en el campo del fetiche sexual y las prácticas del placer, utiliza su alteridad como medio para desplazar el misterio y la intimidad de un universo cultural hacia otro. De la burka al látex, la geometría opera en esa transposición como la herramienta que materializa universalmente, la conexión con Dios.

La Kaaba es una construcción cuya forma es la de un prisma rectangular que está dentro de la mezquita Masjid al-Haram en La Meca (Arabia Saudita). Es la «casa de Dios», donde lo divino toca lo terrenal, y hacia ella orientan su rezo los musulmanes de todo el mundo ubicando el oriente.

Según la tradición fue construida por Abraham, sin embargo no hay evidencia científica de que haya existido antes del siglo IV.

En una de sus esquinas contiene la Piedra Negra. Según la tradición islámica, un aerolito que el ángel Gabriel (Yibril) entregó a Abraham (Ibrahim). Se dice que «descendió a la tierra más blanco que la leche, pero los pecados de los hijos de Adán lo volvieron negro». Abraham y su hijo Ismael (Ismail) la colocaron en la esquina oriental cuando terminaron de construir la nueva Kaaba. Los peregrinos que accedan a ella deberán besarla con unción, pero nunca con adoración.

Mahoma la besó y dijo: «No me olvido que eres una piedra y no puedes hacerme ni bien ni mal». Está rodeada por un anillo de plata en forma de vagina.

OTROS ANTECEDENTES

Desde el despojo y la síntesis que propone esta obra, existe una relación considerable con las premisas del reduccionismo, el suprematismo y el constructivismo de principio de siglo XX, a su vez su aspecto efímero y lúdico remiten al movimiento de Fluxus, pero no podemos dejar de lado que el componente más importante de la obra es el gesto conceptual y sobre todo controversial de desacralización y profanación. Formal y compositivamente es muy fácil pensar en Cuadrado Negro de Malevich, pero también en su aspecto conceptual o incluso espiritual existe una relación interesante con la Kaaba y a su vez con la instalación de Iván Enquin, si pensamos en la abstracción y en la provocación que ambas obras implican.

Cuadrado Negro, Malévich (1915)

“Las claves del Suprematismo me están llevando a descubrir cosas fuera del conocimiento. Mis nuevos cuadros no sólo pertenecen al mundo”
(Malévich )

“Cuadrado negro no sólo retó a un público que había perdido interés por las innovaciones artísticas, sino que hablaba como una forma nueva de búsqueda de Dios, el símbolo de una nueva religión” (Sarabiánov).

Al crear Cuadrado Negro, Malevich declaró que esta obra era la cara de un nuevo tipo de arte, el primer paso de la creación pura, alegando un importante caracter de trascendentalismo espiritual e incluso místico a su obra.

Malevich consideraba sus formas geométricas minimalistas como una forma de pintura que aspira a presentar lo divino como una realidad pura o no mediada. Esta idea es corroborada por un comentario del diario del amigo del artista, Varvara Stepanova, que data de 1919: “Si miramos el cuadrado sin fe mística, como si fuera un hecho terrenal real, entonces, ¿qué es?” .

La propuesta formal del cuadrado o cubo negro en cualquiera de los tres casos, está dotada de una enorme tensión que provoca la inquietud y el misterio propios de un símbolo que es al mismo tiempo arcaico y atemporal: la sublime e indecifrable idea de vacío.

Nota: Kasimir Malevich’s Black Square
by Philip Shaw

PROCESO DE OBRA

Con Kaaba, Iván Enquin propone un sistema de relaciones que se sustenta en la operación del desplazamiento simbólico, y éste se transfiere a la búsqueda de conexión trascendental a través de lo matérico y objetual.

El fetiche, en forma de amuleto sexual, religioso o ideológico, evoca un poder que los objetos guardan en potencial, y que proviene de una segunda naturaleza: la artificialidad.

Continuando la línea de sus trabajos anteriores, compone con elementos que signan en lo extremo, buscando la tensión y lo oculto como materiales de su obra.

EJES

DE LA BURKA AL LÁTEX

– El eje persiste en la negación o fragmentación de la imagen

– Trasponer, trasvestir, seducir al símbolo

– Puntos de contacto entre los opuestos. El encuentro oportuno requiere de un equilibrio muy especial para darse.

– El trabajo es sobre las relaciones que se generan entre los símbolos, el plano material pasa a ser una segunda naturaleza, el aspecto productivo se somete ante la operativa de la seducción, o de la producción de vacíos que contienen una densidad gravitatoria condensada.

– La relación entre la fuente y el resultado es tensa porque las superficies de contacto están muy cerca de sus distancias máximas.

– Esta operación denota una aplicación intuitiva de la matemática en el campo simbólico y en todo caso, el verdadero trabajo compositivo pasa por este plano.

– La obra engloba distintos significados del fetiche, dispuestos sólidamente en unidad.